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¿Qué es el VIH?

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un agente patológico que al ingresar al cuerpo de una persona ataca a cierto tipo de glóbulos blancos en la sangre (linfocitos). El VIH sólo se puede adquirir por las siguientes vías:

 

1. Sexual.

2. Vertical (de madre a su hijo durante la gestación o al alimentar al bebé con leche materna).

3. Contacto con fluidos contaminados con el VIH (sangre, semen, líquido pre-seminal y secreciones vaginales).

 

El VIH no puede ser transmitido por:

 

1. Saliva

2. Sudor

3. Orina

4. Heces fecales

5. Lágrimas

6. Por ser picado por un insecto que anteriormente atacó a una persona infectada con VIH

7. Escamas de piel, cabello suelto o uñas recién cortadas

8. Por tocar a una persona con VIH

 

Los linfocitos son la defensa natural de nuestro organismo, éstos ayudan a eliminar bacterias, virus y otros agentes foráneos dañinos. No todos los glóbulos blancos son iguales, los doctores les asignan códigos para diferenciarlos de otras células y compuestos en la sangre.  

 

Así pues, a algunos linfocitos se les llama “Células T-CD4” ó “Células T-CD8”. Cada tipo de linfocito ataca agentes patógenos distintos o tiene funciones de protección variadas, míralos como si fueran tu propio ejército que habita en tu sangre y que dependiendo del enemigo actúa en situaciones distintas; sin embargo los “Coroneles” en tu ejército personal son las Células T-CD4, porque éstas son las más “poderosas” de todas las Células T

 

El VIH es un virus cuyo diseño es intrigante ya que lo que hace es que ataca principalmente a las Células T-CD4; imagina que es como un infiltrado en un ejército que lo que hace es desmantelar desde adentro a todas las fuerzas de ataque en su contra.

 

Como el cuerpo con VIH pierde aceleradamente sus T-CD4 comienza a producir otros tipos de células de defensa que no sirven para combatir todas infecciones; el cuerpo interpreta esta acción como “modo de emergencia” (si mis T-CD4 mueren, pues entonces hago otro tipo de glóbulos blancos para ver si algo se puede hacer en el cuerpo infectado). Una persona con VIH y sin tratamiento antiretroviral regularmente tiene muchas Células T-CD8 en su torrente sanguíneo, como respuesta del cuerpo a un estado de “alerta” ante la caída de tantos T-CD4.

 

Lo más curioso de todo esto es que el VIH, como infección, no afecta primordialmente ninguna parte del cuerpo; siguiendo con la analogía del ejército, imagina al VIH como un infiltrado en un ejército que mata a los “agentes militares estrella”, pero el VIH en sí no atacará a nuestro sistema… lo que hace es que “prepara el terreno” para que otros “enemigos” sean los que hagan desastres en el cuerpo. Esos otros “enemigos” son conocidos como “enfermedades oportunistas”.

 

Las enfermedades oportunistas, como lo indica el nombre, se aprovechan de una baja en las T-CD4, ya que en condiciones normales con una cantidad adecuada de T-CD4 en la sangre estos “enemigos” no tienen oportunidad de hacer daño, pero con un sistema inmunocomprometido (con baja cantidad de T-CD4) pueden hacer de las suyas. Entonces, en un cuerpo con baja de defensas T-CD4 una pequeña gripa puede terminar siendo una neumonía mortal; algo que quizá en un cuerpo sano provocaría simples molestias menores por un día o dos.

 

¿Ves lo extraño que es el VIH?, al final de cuentas las personas a inicios de los 80’s y en los 90’s no morían por VIH, sino fallecían de otras cosas (neumonías, insuficiencias orgánicas, desnutrición, cánceres, citomegalovirus, etc.)… es decir, "morían de todo menos de VIH", esto a consecuencia de la baja de T-CD4 y de la presencia de enfermedades oportunistas.

 

Cuando una persona con VIH comienza a perder T-CD4s significa que el VIH se está reproduciendo y está destruyendo cada glóbulo blanco CD4 al que infecta. Como te acordarás en tus clases de biología de la secundaria, los virus inyectan su material genético a una célula, la cual pierde el control y comienza a producir copias del virus dentro de su membrana, cuando los virus “han crecido” y están “listos para nacer” éstos rompen a la célula que les dio vida y la matan; entonces van a buscar otras células que infectar… así pues el VIH busca un glóbulo blanco CD4, le inyecta su material genético, cuando hay muchas copias del VIH dentro del glóbulo éstas revientan su membrana matándolo; entonces las copias del VIH se van por el torrente sanguíneo a seguir su proceso infeccioso con otros glóbulos blancos CD4.

 

Cuando se hace un estudio de química sanguínea para determinar qué tan avanzada está la infección de VIH se hace un conteo de población linfocitaria (cuántos glóbulos blancos de cada tipo hay en cierto tanto de sangre). Un número importante a considerar es la cantidad de células T-CD4 que hay en la persona infectada con VIH, porque si el número es bajo significa que el virus se está reproduciendo a pasos acelerados y que las defensas T-CD4 están debilitándose dejando la puerta abierta a la “invasión” de enfermedades oportunistas; que como ya leíste, son las verdaderas culpables de graves daños en la salud. Un conteo de células T-CD4 en un ser humano sin VIH y con una buena salud debe tener más de 600 copias de T-CD4 por cierto tanto de sangre. Entonces los doctores determinaron que en un cuerpo con VIH y con un número de células T-CD4 menor a 150 se considerará que existe las condiciones para decir que la persona sufre de SIDA, es decir, del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. El SIDA es el estado más avanzado de la infección por VIH, quiere decir que el virus ya se ha reproducido en tanta cantidad que se encuentra destruyendo vorazmente a las células T-CD4 del organismo. Una persona con SIDA tiene muchas posibilidades de adquirir una enfermedad oportunista (o varias al mismo tiempo); al tener tan pocas (o nulas) defensas T-CD4 entonces el cuerpo se ve comprometido y entra en crisis. Con tan baja cantidad de T-CD4 el cuerpo tiene un “ejército incompleto”, está peligrosamente inmunocomprometido y pierde todo poder de respuesta a las enfermedades y finalmente se da por vencido. Es como si el VIH le diera “chance” a sus otras “amigas” (las enfermedades oportunistas) para que destruyan el cuerpo en el que es huésped, algo así como si el VIH sólo debilitara al “ejército” y el trabajo de destrucción masiva lo hicieran sus “aliados”.

 

Por eso el VIH y en específico el SIDA son tan temidos: causaron muchas muertes en los 80’s, 90’s y sigue causando bajas considerables en las poblaciones de países de África Subsahariana y en el Sudeste de Asia.

 

¡Pero esto no es el fin del mundo!, ¡ya no!

 

Gracias a los estudios de muchas personas alrededor del mundo, se han hecho avances considerables y loables en la lucha contra el VIH y el SIDA. ¡Hoy en México tener VIH ya no es una sentencia de muerte!, ¡una persona con VIH puede vivir una vida saludable y plena! ¿Cómo se logra esto?... ¡muy fácil!... con los grandes aliados de los T-CD4: los antiretrovirales.

 

Los antiretrovirales son fármacos que se han diseñado para que ayuden al cuerpo a evitar que el VIH se siga reproduciendo. Hoy en día hay antiretrovirales muy avanzados que requieren de una sola toma al día, es decir, que es sólo una pastilla diaria. Hay muchos esquemas (tratamientos) antiretrovirales que se ajustan a cada tipo de VIH… ahhh… porque eso es otra cosa: hay varios tipos de VIH, se les llama “cepas”; hay algunas más agresivas que otras y algunos medicamentos antiretrovirales ya no funcionan con esos tipos de cepas. Hoy por hoy todas las cepas tienen por lo menos una “opción” de tratamiento antiretroviral. Se les llama a estos medicamentos “antiretrovirales” porque el VIH no es un virus nada más, es un retrovirus; una subclase de virus determinada. Cuando el antiretroviral ingresa al cuerpo de una persona infectada, éste no mata al VIH, sino que lo “atonta” y lo hace entrar en un estado de “latencia”, es decir, que siga vivo pero que ya no haga más copias de sí mismo, que se quede como en “animación suspendida”. Eventualmente un VIH en latencia muere y entonces ya no puede continuar su proceso infeccioso en otra célula T-CD4.

 

Podríamos pensar que el tomar antiretrovirales es una cura al VIH, pero esto no es 100% cierto. Si bien el virus entra en latencia y eventualmente muere, se sabe que muchos de los virus se acumulan en una reserva, todos juntitos, dormidos. Aquellos que siguen en la sangre mueren eventualmente, pero la reserva de VIH sigue en alguna parte del cuerpo, dispuesta a despertar en el momento en el que el antiretroviral deje de ser administrado.

 

Como te diste cuenta, la toma del antiretroviral es CRUCIAL para el bienestar de la persona con VIH. Un solo día sin tomar las pastillas o la pastilla puede significar que los virus en la reserva secreta “despierten” y “aprendan” a evadir el medicamento, entonces si la persona vuelve a tomar el antiretroviral la cepa del VIH que vive en ese organismo ya “aprendió” a ser resistente a ese tratamiento antiretroviral y entonces el medicamento ya no surge el efecto que debe tener; entonces el doctor debe buscar otro medicamento (más fuerte) para mitigar este VIH que ya “aprendió” a ser resistente. Al final del día hay un límite de opciones de tratamiento antiretroviral, una persona cuya cepa de VIH se hace resistente a todas las opciones está condenado… por eso, es DE VITAL IMPORTANCIA que la persona infectada con el VIH siga A PIE DE LA LETRA Y SIN AUSENCIAS su tratamiento antiretroviral: un solo día sin tomarse su tratamiento puede significar que la cepa del VIH se vuelva resistente y entonces se quema un cartucho de los pocos que existen de tratamiento.

 

Si una persona con VIH es responsable de su tratamiento y lo toma como se le indicó (y no olvida nunca tomarlo) entonces sus probabilidades de vida son, en el peor de los casos, de más de 30 años; y no 30 años de dolor y angustia, sino 30 años de vida plena… ¡y estamos hablando del peor de los casos!, ¿ves lo afortunado que somos hoy en día con los nuevos avances en tecnología antiretroviral?, ¡y si en poco más de 30 años desde el inicio de la epidemia de VIH / SIDA en el mundo ya llegamos a la “latencia” del VIH imagínate lo que se descubrirán en 30 años más!

 

Lo que sucede cuando una persona es exitosa en su tratamiento antiretroviral (es decir que se hace adherente a su medicina) es que entonces la carga viral (que es la cantidad de copias del VIH en cada cierto tanto de sangre de la persona infectada) disminuye hasta niveles indetectables: es decir, que ni si quiera una máquina sofisticada y ultra-sensible al VIH puede detectar la presencia del mismo en la sangre de la persona infectada, ¡es un verdadero milagro de la medicina!

 

Con una carga viral indetectable y con el virus “escondido” y aquellas copias del VIH en la sangre muriendo, el cuerpo puede regenerarse y entonces comienza a producir la cantidad adecuada de células T-CD4: ¡el cuerpo se está salvando a sí mismo! Así pues, una persona con VIH puede tener una carga viral indetectable y un conteo de células T-CD4 de hasta más de 600 por cada tanto de sangre, es decir: ¡es una persona total y absolutamente sana!

 

A parte de ser adherente al régimen antiretroviral, una persona con VIH debe de hacer cierto tipo de cosas que independientemente de si tuviera el virus o no ya debería de hacer:

 

1. Comer sanamente.

2. Hacer ejercicio.

3. Visitar a su doctor (en este caso el infectólogo) cada vez que éste lo indique.

4. Hacerse pruebas de sangre para medir su conteo de carga viral y de T-CD4’s cada vez que el doctor lo indique.

5. Practicar sexo seguro siempre.

 

Básicamente, una persona con VIH puede ser más sana que el grueso poblacional, ¿no es impresionante?

 

Ahora… ya que sabes todo esto sobre el VIH… si resulta que eres VIH positivo,  ¿qué debemos hacer?:

 

1. Confirmar la presencia de VIH con una prueba de detección.

2. Hay que visitar a un infectólogo que confirme la presencia de VIH en tu sistema (en el sistema de salud mexicano, puedes acceder a atención de primera categoría de manera gratuíta o con un bajo costo, consulta a tu proveedor de seguridad social).

3. Con la presencia confirmada de VIH en tu sangre el/la doctor/a debe autorizar que se inicie el tratamiento antiretroviral; esto es crucial para que mejore tu salud; él/ella sabrá cuándo empezar.

4. Es importantísimo que antes de que empieces tu tratamiento tu doctor/a te haga hacer un examen en el que se determine qué cepa de VIH tienes, y una vez sabiendo eso se te dará el tratamiento antiretroviral que mejor convenga. Si tu doctor/a no te dice que te harán este examen pídele que se te aplique, es tu derecho y su obligación.

5. Recuerda que en México el tratamiento (pastilla o pastillas) antiretrovirales es GRATUITO. ¡Un gran logro!, ¡gracias a muchxs activistas tenemos un Sistema de Salud que es incluyente en este aspecto!... no será el mejor (sabemos que no), pero por lo menos tiene este tipo de aciertos que son la envidia de muchos países en todo el mundo.

6. Una vez con tu tratamiento antiretroviral, debes de adherirte a él; es decir que JAMÁS se te debe pasar tomarte las pastillas como te indique el/la doctor/a. Habrá alimentos que no podrás consumir, tu doctor/a de lo dirá, además hay medicamentos que no podrás tomar porque pueden producir un efecto negativo al ingerirse junto con el antiretroviral (tu doctor/a te dará también una lista, si no lo hace, pregúntale).

7. Tu estilo de vida va a cambiar (a bien):

 

a. Deberás hacer ejercicio.

b. Deberás tener una alimentación adecuada y responsable.

c. Deberás tomar tus pastillas antiretrovirales AL PIE DE LA LETRA y SIN FALLAS NI AUSENCIAS.

d. Deberás hacerte exámenes de conteo de T-CD4s y de carga viral constantemente (cada 3 a 6 meses) para ver cómo va el tratamiento, si éste está resultando y ver los avances. También es posible que tu doctor/a te haga hacer en tu centro de salud otros exámenes como los de densitometría ósea, niveles de triglicéridos, etc.; él/ella te explicará para qué se hacen y si no lo te lo indica es tu derecho preguntarle y la obligación de él/ella darte respuestas acertadas y directas.

e. NO DEBES VOLVER A TENER RELACIONES SEXUALES SIN PROTECCIÓN. No importa que llegues a un nivel indetectable de VIH, NO DEBES VOLVER A TENER SEXO SIN PROTECCIÓN (condón). Ni como receptivx o como activx debes de tener sexo desprotegido. El condón no es suficiente: debes usar también un lubricante a base de agua en cada relación sexual con penetración que tengas. El sexo oral es una acción de bajo riesgo pero es recomendado que también utilices protección en esta práctica ya que el líquido pre-seminal y los fluidos vaginales puede llevar en sí trazas del virus.

f. Tu semen, sangre o fluídos vaginales no deben tocar ninguna membrana que esté expuesta de tu pareja sexual (una cortada, el área dentro del ojo, en una boca cuyos dientes estén recién cepillados o en el cuerpo interno del ano).

g. Hay países a los que no podrás entrar si tienes VIH (por ejemplo: Somalia o los Emiratos Árabes Unidos).

 

El mundo seguirá girando para ti después del VIH, hay mucho por hacer todavía y una relación sero-discordante (es decir, que una parte de la relación es VIH+ y otra es VIH-) es posible y viable.

Tu estado serológico (si eres VIH+ o VIH-) no te define, tú eres más que las decisiones que has tomado en el pasado, hoy ya tienes las herramientas para ser feliz, vivir una vida plena y sana y cumplir todas tus metas: no dejes que el VIH o cualquier otra enfermedad que inmunocomprometa tu sistema te detenga: eres maravillosx y mereces atención médica digna, tratamiento antiretroviral gratuito y todo el respeto y amor del mundo alrededor de ti.

 

No estás sólx, eso es lo más importante: con la cabeza en alto y con el apoyo de la gente que te ama, pero sobre todo con tu propia determinación tendrás una vida llena de éxito y satisfacciones de todo tipo y verás también que tú llegarás a una edad avanzada, siempre que lleves a cabo las recomendaciones que leíste: todo está en tus manos; hemos cometido un error, listo, todxs los cometemos, ahora ya sabemos qué hacer para tener una vida buena.No te condenes ni te castigues.

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